Dos años sin Santiago Maldonado: dos años de represión a cara descubierta

por Redacción La Primera Piedra

A dos años de la desaparición seguida de muerte de Santiago Maldonado, las voces se encuentran en un mismo grito: verdad y justicia. En este tiempo, el Gobierno Nacional no solo no asumió su responsabilidad en el caso, sino que colaboró para que la investigación sea desviada, la tildó de innecesaria y deslegitimó el reclamo de familiares y organizaciones, logrando que directamente cierren la causa a pesar de que no se resolvieron las principales dudas. Lejos se está de la verdad. Sin embargo, como mencionamos una y otra vez, lo que está claro sigue siendo la misma afirmación: Santiago Maldonado desapareció en el contexto de una represión ilegal de Gendarmería comandada por el propio Ministerio de Seguridad.  (Foto de portada: Fran Rodríguez)

Por Giuliana Sordo*



La evidencia de la represión

Santiago Maldonado estaba vivo antes de la represión ilegal y premeditada de Gendarmería, la fuerza estatal a cargo de Patricia Bullrich, ministra de Seguridad de la Nación. Fue víctima de la persecución y represión que venía sufriendo la comunidad mapuche tras la recuperación de sus tierras, reclamo del que el joven de la ciudad de 25 de Mayo participaba en el momento en que fue visto por última vez con vida.

En aquel momento, Santiago Maldonado acababa de festejar su cumpleaños número 28. Hace pocos días hubiese cumplido 30 años pero no pudo, no lo dejaron. El 1 de agosto de 2017 fue reprimido brutalmente por una fuerza que nunca dejó de accionar impunemente en democracia. Como el resto de las instituciones del aparato de fuerza del Estado, nunca dejó de torturar, desaparecer y matar. Es así que este hecho solo evidencia una realidad: una represión que es cotidiana y que actualmente no deja de profundizarse.


Foto: Gustavo Yuste

Lejos de la verdad

Su cuerpo estuvo desaparecido 77 días. En todo ese tiempo, mientras que la angustia crecía en gran parte de la sociedad, medios, periodistas y funcionarios y funcionarias trabajaron en conjunto para instalar hipótesis falsas sobre el paradero de Santiago Maldonado, sobre su estilo de vida y sobre el rol de las organizaciones que trabajaron (y trabajan) por descubrir la verdad.

La difusión de información tergiversada y no verificada por la familia ni por las autoridades judiciales a cargo de la causa se transformó en moneda corriente, desplazando el foco de datos certeros e instalando la sospecha de que Santiago no se encontraba desaparecido o de que ni siquiera se encontraba en el territorio mapuche al momento de la represión a pesar de haber demostrado contadas veces su paradero antes del ilegal allanamiento.

Así, algunas de las versiones que circularon por los principales medios de comunicación aseguraban, por ejemplo, que el joven se encontraba en la provincia de Entre Ríos o que incluso su cuerpo había sido ocultado por el pueblo mapuche. Se dijo también que se encontraba en Chile, a partir de una señal de celular que nunca existió; que había sido visto en una estación de ómnibus en Tartagal, Salta; que un matrimonio oriundo de Tierra del Fuego lo había trasladado desde Esquel, hasta la localidad de Tecka, Chubut; que había estado en una peluquería en Villa Mercedes, San Luis; que había sido fotografiado en el El Bolsón a fines del mes de julio, cuando en realidad ya había emprendido viaje hacia la Pu Lof en Resistencia Cushamen. A todas esas hipótesis se sumó el Gobierno.



Foto: Fran Rodríguez

Sumado a esto, el Gobierno Nacional desvió la investigación, negó la responsabilidad de la fuerza a su cargo y deslegitimó el reclamo de familiares y organizaciones, atacando a sus mayores representantes. Esto no frenó al encontrar su cuerpo el 17 de agosto de 2017 y confirmar que pertenecía a Santiago Maldonado tres días después. A partir de allí, el silencio mediático fue atroz y un año después la causa fue cerrada sin demasiado revuelo por parte de personajes que se hacen llamar periodistas.

A pesar de que había más interrogantes que certezas – aún hoy los hay – el Juez Gustavo Lleral decidió cerrar una causa que no pudo responder las principales preguntas: ¿cuándo y dónde falleció Santiago Maldonado? Como señalamos repetidas veces: solo se pudo confirmar que murió ahogado pero se desconoce la circunstancia de muerte, cuándo murió exactamente o cuántos días su cuerpo estuvo sumergido en el agua.




Santiago Maldonado: ícono de Cambiemos

A partir de aquel 1 de agosto de 2017, Cambiemos mostró con evidencia su cara represiva y su aval a la persecución, desaparición y muerte. Lo que era evidente para los sectores más vulnerables tomó estado público a partir de aquella fecha en la que demostró una y otra vez la falta de tapujos para defender a sus fuerzas represivas. Esas fuerzas que, bajo este mandato, aumentaron año a año la cantidad de sangre derramada. 

Tras estos hechos, en noviembre de 2017 celebraron y apoyaron el asesinato de Rafael Nahuel; en diciembre de aquel año vallaron el centro porteño y reprimieron brutalmente frente al Congreso para votar una de las leyes más regresivas de los últimos tiempos; en enero de 2018 recibieron a un policía que asesinó por la espalda cuando estaba fuera de servicio para felicitarlo; y, en cada uno de esos momentos y en muchos más, apañaron discursivamente la matanza. En estos días, la fuerza que fue responsable del operativo represivo ilegal que desembocó en su desaparición y muerte, fue señalada como la institución modelo de la democracia.

Santiago Maldonado no solo puso en evidencia a este Gobierno, que cumple el récord de ser el más represivo de toda la democracia argentina, sino que envalentonó su rol más sangriento: destapó lo que hasta entonces parecía oculto. Desde la desaparición y muerte del joven -que ya es bandera- no solo salieron victoriosos legitimando el rol potencialmente asesino del Estado, sino que desde allí, lejos de retroceder, Cambiemos reconfirmó su aval y su accionar represivo a cara descubierta.





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