Un Gobierno al que no le importa nada ni nadie

por Giuliana Sordo

Militarización, represión y ajuste. Aprobación de las reformas que van en detrimento de los sectores más vulnerables. Demasiadas situaciones que se vivieron esta semana y que alertan sobre la única respuesta que ofrece el Gobierno nacional: copar las calles del centro porteño con sus fuerzas represivas. Gestión que, desde que llegó al poder, demostró una y otra vez que sus medidas siempre benefician a los poderes más concentrados y que necesitan vallar un Congreso para poder aprobar sus leyes totalmente regresivas en materia de derechos. ¿Cuántas medidas más se van a seguir tomando contra el pueblo? ¿Cuántas represiones más se van a tolerar? (Foto: Facundo Nívolo)



Las imágenes que circularon vía redes sociales sobre la militarización en el centro de la Ciudad de Buenos Aires son abrumadoras. La cantidad de uniformados, gendarmes, policías y camiones hidrantes alarman demasiado la atención -por tratar de no utilizar palabras como miedo o terror. Las vallas y el enorme operativo en el Congreso Nacional para que se apruebe una ley que solo beneficia a los poderes de siempre hablan de la forma en que el Gobierno pretende llevar adelante su mandato. Las mismas imágenes vistas con los propios ojos en el lugar parecen una locura, pero son reales. Diciembre del año 2017 en Argentina.

Específicamente, el centro porteño durante toda esta semana se encontró militarizado como pocas veces sucedió en la historia reciente. ¿Es para alarmarse? La respuesta es difusa. En principio, la cantidad y calidad del despliegue da cuenta de una orden directa, como mínimo, del Ministerio de Seguridad con Patricia Bullrich al mando, como máximo, de la cabeza del Poder Ejecutivo. En segundo lugar, cabría preguntar el motivo de semejante operativo: ¿para cuidar a las personas que desfilaron por la cumbre de la OMC? ¿para que se vote la reforma previsional en el Congreso? o ¿hay otras razones detrás? En definitiva, ¿cuál es el fin de poner gran cantidad del arsenal represivo del Estado en las calles del centro político y económico del país?

(Leer nota: Represión al servicio de la OMC: una nueva cacería contra la protesta social)

Una ciudad vallada y sitiada

Con la excusa de controlar la seguridad por la cumbre de la Organización Mundial de Comercio (OMC) que se llevó adelante en Puerto Madero, esta semana comenzaron a tomar las calles las fuerzas estatales. Sin embargo, frente a la movilización contra la cumbre, se desplegó el día martes 12 de diciembre un operativo absurdo contra 2500 personas que se manifestaban de forma pacífica. Centenares de uniformados hicieron presencia para enviar un mensaje concreto, además de reprimir y detener personas arbitrariamente.

El miércoles 13 de diciembre, lejos de la excusa de la OMC, se militarizó el Congreso de la Nación para que no llegaran las organizaciones sociales que marchaban e intentaban realizar una vigilia contra la aprobación de la reforma previsional. Pero también contra la reforma laboral que se espera aprobar desde el Gobierno Nacional lo antes posible. Por segundo día consecutivo, las fuerzas represivas coparon la zona, no dejaron llegar al Congreso y reprimieron a los manifestantes, con palos, gases y hasta perros. Así resultaron heridos varios manifestantes, entre ellos, diputados nacionales.

reforma previsional represión

Foto: Pepe Mateos

Estos operativos inauditos de seguridad que parecieran estar listos para reprimir con brutalidad y violencia cualquier protesta y movilización, se repiten en el día de hoy, jueves 14 de diciembre. El día en que se va a votar por la reforma previsional en la Cámara de Diputados y las movilizaciones van a ser aún más contundentes. Una reforma que se prevé va a perjudicar a los sectores de por sí vulnerados: jubilados y los niños y jóvenes que reciben las asignaciones universales. Este saqueo a los fondos del Estado y que garantizan los derechos de millones de chicos y jubilados, se espera votar por la fuerza con el único dialogo que emanan las botas del aparato represivo estatal.

(Leer nota: Reforma previsional: mentiras de campaña y un ajuste que no cierra sin represión)

Reforma previsional, represión y ajuste

Este Gobierno, desde su llegada al poder, no garantizó ni un solo derecho a los sectores más vulnerables. Tampoco se ocupó de respetar ni proteger los derechos ya adquiridos, ni mucho menos aplicar el principio de no regresividad que debe cumplir un Estado para que un derecho no sea quitado ni retroceda en su cumplimiento. Todos estos ejes, a los que el país adhiere en sus tratados internacionales y hasta en la propia Constitución que los incorpora, fueron violados sistemáticamente por Cambiemos.

La reforma previsional, en caso de aprobarse, implicaría un grave retroceso para el desarrollo de la infancia, vulnerando los derechos de niños, niñas y adolescentes. Además del recorte brutal a los jubilados que de por sí perciben remuneraciones muy bajas. Sin embargo, aunque suene una locura que pueda aprobarse una ley de este tipo -que para hacerlo deben obtener los votos de muchos diputados de la “oposición”-, el gobierno de Mauricio Macri desde el 2015 ha promovido decretos, leyes y recortes que siempre afectaron a los sectores populares. Por el contrario, a los sectores económicos más concentrados los ha a beneficiado con la quita de impuestos, la intención de profundizar la flexibilización laboral y su poca intervención en los conflictos que tienen como protagonistas a los empresarios en detrimento de los trabajadores, por solo mencionar algunos ejemplos.

El gobierno del frente Cambiemos, a pesar de sus discursos en campaña, sus comentarios en los medios de comunicación amigos del poder y la presentación de planes nacionales que promoverían los Derechos Humanos, no hace otra cosa que vulnerarlos día a día con los hechos. La gestión de Mauricio Macri está profundizando un modelo de ajuste que ya tuvo sus consecuencias, además de ser el más represivo desde el retorno de la democracia en 1983. Hoy, es un Gobierno que, en definitiva, no le importa nada ni nadie, salvo mantener los intereses económicos propios y de los poderes más concentrados.



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