Adiós, Eliseo Verón.

por Alejandra M. Zani

Hoy decimos adiós a Eliseo Verón. Resulta difícil resumir en pocas líneas la vida del intelectual argentino, analista de la construcción del sentido, y dejar en una nota la esencia de lo que él mismo nos delegó a nosotros en nuestra tarea como comunicólogos sociales: como mensajeros de la comunidad. Primero argentino y después filósofo, sociólogo, antropólogo y semiólogo,  Verón nos dejó un enorme legado así como una nueva responsabilidad desde el ámbito de la comunicación social y la filosofía del lenguaje: una vasta obra que no podemos pasar por alto a la hora de ver la realidad contemporánea.

Como modelo académico, integró desde los años ‘60 una elite intelectual nacional y  generó grandes obras académicas que son y seguirán siendo estudiadas y entendidas como transdisciplinarias. También formó parte del cuerpo docente de diversas universidades, entre ellas la Universidad de Buenos Aires, y consiguió un amplio reconocimiento internacional. En esa misma década, recibió una beca del CONICET y se radicó en Francia donde fue discípulo del antropólogo Claude Levi-Strauss. Pero pronto el camino del semiólogo argentino se apartaría del estructuralismo y daría lugar al nacimiento de una nueva teoría: la de la semiosis social. Esta teoría sería el nuevo fundamento del análisis discursivo a nivel mundial e integraría dos hipótesis fundamentales: todo fenómeno social es una producción de sentido y toda producción de sentido es, a su vez, un fenómeno social. Es decir, Verón entendió que todos los fenómenos sociales poseen una dimensión significante.

 En 1975 fundó, junto a Oscar Steimberg, Juan Carlos Indart y Oscar Traversa, la revista Lenguajes, que implicó la introducción de la semiótica y los géneros contemporáneos como objetos de estudio en Argentina. Poco después, en los ’80, Verón dio lugar a una nueva serie de escritos en los que hacía hincapié en el poder de los medios como constructores de la realidad: son éstos los que construyen los acontecimientos, decía, y por eso los denominó “máquinas de producción de la realidad social”. A su vez, comprendió que los receptores eran más poderosos de lo que se pensaba de ellos, y que las condiciones de recepción no eran idénticas a las de la producción del mensaje. Entre ambos, decía Verón, existía una zona de desfasaje. Finalmente, tras 20 años de vivir en Francia, regresó al país en 1995. Una vez instalado en Buenos Aires, dirigió el posgrado en Ciencias de la Comunicación en la Universidad Hebrea Argentina Bar Illán, y entre 2000 y 2006, dirigió la Maestría de Periodismo de la Universidad de San Andrés.

Hoy le decimos adiós a Eliseo Verón, a sus 78 años, a causa de una larga enfermedad terminal. Sin duda, su partida significará un vacío en el ámbito de los estudios de la comunicación argentina y a nivel global, pero aún quedará de él una  obra que aún no caduca: él nos hace volver a sus párrafos, una y otra vez, para mirar desde nuevas dimensiones significantes a nuestro propio contexto, nuestras propias restricciones, y la realidad de la que formamos parte.

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