Entrevista a María Laura Alemán: “Para poder contar esto yo iba a tener que ahondar en mi propia historia”

por Laura Gómez

María Laura Alemán es la actriz trans que protagoniza One shot, la nueva película del director Sergio Mazza, quien hace una semana también estrenó Vergara. La Primera Piedra asistió a la avant premiere en el Gaumont y entrevistó a ambos. El film se enfoca en la historia de Marita, una mujer transexual de 60 años que vive en un pequeño pueblo de Entre Ríos y debe completar su transición junto a su ex esposa (Esther Goris) y su hija (Belén Blanco).


— ¿Cómo te llegó el proyecto?

— De una manera bastante extraña. Sergio Mazza, el director, estaba buscando una actriz trans y le preguntó a una sobrina mía que es su amiga y vive en Entre Ríos si conocía a alguien. Ella pensó en mí y le dijo: “¿Una mujer trans? Mi tía. Googleala”. Así fue como me contactaron para este proyecto.

— ¿Esta fue tu primera incursión en la actuación?

— Sí. Tuve una pero hace mucho tiempo. Fue en séptimo grado, para no llevarme inglés (risas).

— ¿Cómo fue esta experiencia? Entiendo que hay algunos puntos de contacto entre el personaje y tu propia historia.

— Hay muchísimos puntos de contacto y otros que no, pero sí tuve que sumergirme en mi historia. Antes de viajar para allá [Entre Ríos, donde se rodó One shot] yo sabía que este era un trabajo que tenía que hacer conmigo. Para poder contar esto yo iba a tener que ahondar en mi propia historia, volver a los momentos más difíciles, a etapas de mi vida en las que yo no sabía defenderme ni cómo sobrevivir siguiendo mis impulsos en un mundo donde la gente, por lo general, no quiere que sigas tus impulsos.



— En todas las historias suele haber un punto de inflexión. En tu caso se trató de una enfermedad autoinmune pero podría haber sido cualquier otro detonante que te llevara a seguir esos impulsos. ¿Cómo se procesa esto?

— Yo supongo que siempre tiene que haber un punto de quiebre, aunque no necesariamente tiene que ser una enfermedad. Yo hice dos enfermedades autoinmunes que para mí fueron un llamado de atención. Después, analizándolo en terapia y con la Jefa de Inmunología del Hospital Durand, llegamos a la conclusión de que existen otros matices en esta clase de patologías: son formas brutalmente creativas de mantenerte con vida. Estando internada supe que ya no podía seguir poniéndole un freno a esto.

— En una entrevista decías que ese había sido el momento en el que advertiste que María Laura tenía que venir definitivamente.

— Sí, ya había aparecido varias veces pero yo volvía a enterrarla, hasta que entendí que había que dejarla fluir conservando amorosamente al hombre que fui. Mi pasado de hombre es el que yo tuve que asumir y creo que lo hice bien. Hoy lo llevo con mucho cariño y siento que soy una evolución de Eduardo. Es parte de mi historia y no hay razones para negar eso.

Cuando las historias vienen contadas desde el lugar del poder hegemónico no las creo, me parece que no están bien contadas (…) Cuando vienen a contarme una historia de estas características desde los lugares que muchas veces son los mismos que generan las injusticias… a mí me hace un poco de ruido.

— ¿Qué elementos de tu vida tomaste para componer el personaje?

— Cada escena planteaba algo diferente, y no es que lo tenía que pensar demasiado porque hubo una gran cuota de improvisación en la película. A mí no me decían la escena hasta dos segundos antes y no tenía ningún guión. Había una pequeña escaleta donde me decían qué era lo que iba a pasar en líneas generales, pero no mucho más que eso. Lo que querían era que yo pusiera el cuerpo.

Leé nuestra entrevista al director, Sergio Mazza



— Y el tono que lograron es muy real.

— Sí. En la escena en la que Esther Goris me echa de la casa, por ejemplo, yo quedé hecha pedazos. Tuvo que salir Sergio corriendo para abrazarme. Él, que es el que sabe, me dijo que tengo una muy buena conexión con mi memoria emotiva, y la encaro sin miedo; me animo a entrar en esos lugares oscuros, duros, terribles, volver a mirarlos y tomar de eso lo que haga falta para la escena.

— ¿Tenías un vínculo previo con el cine y otras expresiones artísticas? ¿Qué rol creés que debe tener el cine a la hora de contar estas historias?

— Bueno, es arte. Y no es que se tenga que ocupar, pero cuando hay una expresión artística sincera inevitablemente se va a estar hablando de todo esto. Por ejemplo, esta película habla de la soledad, de la marginación que sienten las personas diferentes: puedo ser yo como persona trans o puede ser Chan [One shot también narra la historia de un joven chino que no tiene intenciones de trabajar en el supermercado del pueblo]. Por un lado, está mostrando crudamente cosas que pasan y que quizás pueden hacer reflexionar a la gente. Por otro lado, se están contando historias que le ocurren a todo el mundo: la soledad.

Para poder contar esto yo iba a tener que ahondar en mi propia historia, volver a los momentos más difíciles, a etapas de mi vida en las que yo no sabía defenderme ni cómo sobrevivir siguiendo mis impulsos en un mundo donde la gente no quiere que sigas tus impulsos.

— La exclusión es algo con lo que todos hemos lidiado en algún momento de la vida, desde la escuela hasta la adultez, ¿no?

— Por supuesto. Mirá, yo fui docente de música muchos años (hasta que me echaron), y recuerdo que un día los chicos habían tenido una pelea terrible en el patio porque uno se había burlado de otro. Cuando volvieron al aula les pedí que levantaran la mano los que habían sido burlados alguna vez. La levantaron todos y se miraron. No les dije nada; los pibes son inteligentes y se dieron cuenta inmediatamente. En mi caso, en una cuadra que camino puedo llegar a encontrarme con una escena de discriminación, pero yo también discriminé y considero que es algo a lo que tengo que estar muy atenta. Todos podemos ser injustos, malos o violentos.

María Laura recibiendo su nuevo DNI en el año 2012

— ¿Qué opinión te merecen las ficciones que tratan la temática de identidad de género en TV o en las nuevas plataformas?

— Bueno, ahora no estoy viendo nada porque me estoy mudando y ni siquiera tengo tele. Pero creo que ahí hay un conflicto: cuando las historias vienen contadas desde el lugar del poder hegemónico no las creo, me parece que no están bien contadas.

— ¿A qué llamás poder hegemónico?

— A los grandes canales de televisión, las grandes productoras de cine. Es difícil. Cada vez que vos hablás y cuestionás algunas diferencias, estás cuestionando mucho más que eso. Te voy a dar un ejemplo: yo soy educadora popular y el año pasado trabajé en un bachi popular en Soldati. Un día habíamos tenido con los chicos una charla sobre educación sexual y pude colaborar con las personas que habían ido a dar ese taller poniéndome a mí misma como ejemplo: una persona con sexo biológico asignado hombre, con identidad de género mujer, orientación sexual hacia las mujeres y con rol de género padre.

— Ahí estaba toda la diversidad.

— Sí, claro. Después de eso una chica de tercer año, muy preocupada y pensando en mi historia, me dijo: “Vivimos en un sistema donde si vos naciste hombre, tenés que morir hombre”. Pero, ¿qué pasa si naciste pobre? Ese es un cambio en la mirada, y por eso digo que al señalar estas cosas se está cuestionando la totalidad del sistema en el que vivimos. Entonces, cuando vienen a contarme una historia de estas características desde los lugares que muchas veces son los mismos que generan las injusticias… a mí me hace un poco de ruido.

— ¿Formás parte o estás en contacto con algún colectivo?

— Bueno, yo circulo por diversos lugares y con mucha libertad, incluso por lugares que parecerían impensados para las personas que no son trans. Hoy puedo estar bancando a Cristina y mañana puedo ir a Trelew con Pan y Rosas.

— Estar acompañando un proyecto cinematográfico independiente también es un acto de militancia. ¿Qué balance harías de esta experiencia?

— Como toda experiencia artística verdadera, se trató de un acto amoroso. Esta película fue eso de principio a fin, con todo el equipo. Todos estábamos involucrados en un hecho artístico que se completa hoy con esta función.

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4 Comentarios

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