Presentación del Festival de Cine Alemán y algunas recomendaciones del menú

por Laura Gómez

Hoy arranca la 18º edición del Festival de Cine Alemán, un encuentro con lo mejor de las producciones cinematográficas europeas y un menú cuidadosamente seleccionado que incluye un amplio abanico de materiales: largometrajes, cortometrajes, documentales, películas para toda la familia y un film mudo con música en vivo. Las funciones tendrán lugar en el Village Recoleta (Vicente López 2050) y Village Caballito (Av. Rivadavia 5071) desde hoy hasta el miércoles 19 de septiembre. Las entradas pueden adquirirse por Internet o en boletería.


El Festival de Cine Alemán es el único evento que celebra de manera autónoma las producciones cinematográficas alemanas fuera de ese país, y recientemente ha sido declarado de interés cultural por la ciudad de Buenos Aires. Hoy el ciclo cumple su mayoría de edad —va por la 18º edición— y lo celebró junto a la prensa en la presentación oficial realizada en el Hotel Intersur.

Gustav Wilhelmi (director del Festival) fue el primer orador y se ocupó de hacer un recorrido por las películas seleccionadas para la programación de este año: 10 largometrajes, 2 documentales, 1 film infantil, 1 película muda con música en vivo compuesta por Marcelo Katz y una serie de cortos galardonados en el marco del programa Next Generation Short Tiger 2018.  “Este es un slogan que repito cada año, peo nuestra programación va casi desde el porno hasta el cine infantil”, comentó jocoso Wilhelmi.

Harald Herrmann (agregado cultural de la Embajada de Alemania) fue el siguiente en tomar la palabra y expresó su entusiasmo por el gran abanico de temas que conmueven a Alemania y sus realizadores. “No sólo se trata de la migración o el auge de la derecha, sino que la sociedad está atravesada por muchas otras temáticas”, destacó Herrmann, y en sintonía con el tono humorístico de su  antecesor agregó: “Creo que además del porno lo único que podría faltar acá es la ciencia ficción, aunque el documental The cleaners tal vez se asemeje a eso”.

Uwe Mohr (director del Goethe Institut) fue el último de los oradores y se encargó de presentar el film mudo El camino hacia la noche de Friedrich Wilhelm Murnau (Nosferatu, Phantom, Faust, Amanecer, Tabu), que se proyectará el miércoles 19 a las 19.30 hs. en Village Recoleta y contará con música en vivo compuesta especialmente para la ocasión por Marcelo Katz, quien se ocupará del piano, los sintetizadores y la programación sonora. A continuación se habilitó la ronda de preguntas y la mayoría estuvieron dirigidas a Hans Weingartner, el director invitado a quien La Primera Piedra entrevistó en exclusiva.

Leé nuestra entrevista a Hans Weingartner


— 3 sugerencias para esta edición:

1. FICCIÓN: 303 (Hans Weingartner)

Por diferentes razones, dos estudiantes abandonan Berlín y emprenden un viaje hacia el sur de Europa motivados por los idealismos y romanticismos de la juventud. Poco a poco, los muros que parecen separar a Jan y Jule debido a sus personalidades opuestas van cayendo, y empiezan a forjar una relación estrecha. La actuación franca de los protagonistas y la musicalidad de los diálogos en torno a la vida, el amor y la naturaleza de las relaciones humanas invitan al espectador a sumergirse en este viaje de autodescubrimiento con hermosos paisajes de fondo y un soundtrack para salir cantando de la sala.

2. DOCUMENTAL: The Cleaners (Hans Block)

¿Quién controla las redes? ¿Qué criterios “salvaguardan” la moralidad del flujo cibernético? ¿Qué es “inapropiado” y por qué? ¿Quiénes son los censores del siglo XXI? Este documental devela los mecanismos más ocultos de las redes sociales. Nos traslada a las oficinas de estos “limpiadores digitales” situadas en Filipinas donde cientos de trabajadores siguen polémicas reglas para decidir qué podemos ver y qué no. Una mirada lúcida sobre los nuevos paradigmas de la libertad de información y las penumbras de la utopía ideológica de los medios sociales.

3. PARA TODA LA FAMILIA: Tim Thaler o el niño que vendió su risa (Andreas Dresen)

Con inteligencia, imaginación y vistosa originalidad, Dresen no se deja contaminar por los fundamentos industriales de Disney y prefiere aliar su fábula moral con la fantasía clásica y artesanal de Charles Dickens o Roald Dahl. Con la historia del niño que vendió su risa contagiosa para salir de la pobreza, Dresen arma una impecable producción que no se queda en la superficie de su estética colorida y caricaturesca, sino que aporta una fresca renovación al género infantil mediante un buen guión y un genuino espíritu clásico.


Consultá la programación completa del Festival en este LINK

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