100 días para enamorarse: la visibilidad de la identidad de género llegó para quedarse

por Laura Gómez

100 días para enamorarse es la nueva ficción de Telefé creada por Sebastián Ortega, va por su episodio nº 39 y está protagonizada por un elenco de actores y actrices que incluye a Nancy Duplaa, Luciano Castro, Carla Peterson, Juan Minujín, Jorgelina Aruzzi y Juan Gil Navarro. En su trama se incluyen varios temas de gran impacto social: embarazo adolescente, maternidad en soltería, paternidad ocultada, bullying escolar, doble vida, descubrimiento de la homosexualidad e identidad de género.



En 100 días para enamorarse la cuestión de la identidad de género está representada por la línea narrativa que tiene como protagonista a Juani (Maite Lanata), hija de Antonia (Nancy Duplaa). La joven tiene 17, está cursando el último año de la secundaria y, como es sabido, la tradición se impone sobre todas las cosas: es el momento de los preparativos para el viaje de egresados, las polémicas en torno a la confección de buzos o camperas, las reuniones de padres, las fiestas de despedida, los primeros amores, las eternas peleas entre tribus, las últimas previas y el reviente a puro alcohol en los boliches.

En medio de esa cascada de acontecimientos adolescentes y toda esa revolución hormonal. Juani —al igual que el resto de sus compañeros— está descubriendo quién quiere ser en realidad

En medio de esa cascada de acontecimientos adolescentes y toda esa revolución hormonal, Juani —al igual que el resto de sus compañeros— está descubriendo quién quiere ser en realidad. Pero en su caso ese descubrimiento tendrá un costo mayor, porque lo que está en juego es su propia identidad de género. Su madre la bautizó con el nombre de Juana, pero ella prefiere hacerse llamar ”Juani”, un apodo algo más neutral, sin marcas de género.




En episodios anteriores se ha podido ver parte de su problemática, tratada con altura y sin recurrir a estereotipos. Desde la composición, este personaje tiene múltiples aristas y un trabajo interpretativo sutil: la joven usa una gorra para ocultar su pelo (rapado parcialmente), tiene predilección por las prendas holgadas, viste con un “look skater”, ha dejado de depilarse hace tiempo y se faja los pechos intentando ocultar cualquier rasgo femenino. Todas estas características generan incertidumbre en su entorno familiar, porque Juani no es “lo que se espera” en una chica de su edad: no se viste como “debería”, no se maquilla, no tiene amigas mujeres, no habla de chicos y su único confidente es Rodri (Franco Rizzaro), hijo de Laura (Carla Peterson) y Gastón (Juan Minujín).

En el episodio 36 hay una escena clave protagonizada por Nancy Duplaa y Maite Lanata; en plena calle, madre e hija se quitan los velos y hablan sin tabúes sobre el proceso que Juani está atravesando. “¿Vos ves a una mujer en mí? No, ma. Yo me siento un varón”, confiesa la adolescente.

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Que esta problemática sea tratada en la ficción argentina y en horario prime time es algo para celebrar; que se haya elegido a una actriz de la solidez de Lanata para interpretar este rol y que la partener sea una actriz con el compromiso de Duplaa, también. La serie evita los estereotipos reduccionistas e incorpora atinadamente mucha de la información que resulta necesaria en estos casos: ¿cuál es la diferencia entre una persona transexual y una transgénero?, ¿qué distingue a un cis-género de un trans-género?, ¿es lo mismo hablar de elecciones sexuales e identidad de género? Los límites a veces son difusos y fáciles de confundir, pero el personaje de la psicóloga especialista en cuestiones de género (interpretada por la cantante Sandra Mihanovich, gran referente de la comunidad LGBT) despeja muchas de esas dudas.

Que esta problemática sea tratada en la ficción argentina y en horario prime time es algo para celebrar; que se haya elegido a una actriz de la solidez de Lanata para interpretar este rol y que la partener sea una actriz con el compromiso de Duplaa, también

Por otra parte, la contención de Juani en esta ficción no sólo proviene de su propia familia, sino también de su mejor amigo y del profesor/tutor Fidel (Michel Noher), quien se encuentra en un proceso diferente: en estos capítulos él descubre una nueva forma de experimentar su sexualidad, cuando advierte que se siente atraído por otros hombres. Lamentablemente esa contención no siempre aparece, y las personas que atraviesan estos procesos se ven obligadas a vivirlo como un duelo. Los medios masivos de comunicación muchas veces se convierten en el mejor reflejo del conservadurismo presente en la sociedad.

En una reciente entrevista a la actriz que interpreta este rol, Damián de Santo (conductor de Morfi, todos a la mesa) habló sobre el momento en el que una persona decide encarar a otra de su mismo género y, sin nada de tacto, dijo: “Igual entre ellos se perciben. Yo siento que es como los chorros y los polis, que se reconocen entre ellos. En este caso también, me parece que hay una hormona dando vueltas por ahí, algo que se huele”. Comentarios como estos revelan que, si bien es un gran logro que las temáticas de género hayan arribado finalmente a la pantalla chica, aún queda mucho camino por recorrer.



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