1975: la misma historia

por Laura Gómez

Hay muchas cosas que diferencian a Uruguay de Argentina. Ellos dicen bizcochos, nosotros facturas; nuestra pava es para ellos la caldera; sus botijas o gurises son nuestros pibitos. Sin embargo, hay otras tantas que compartimos y nos unen: la pasión por el fútbol, el gusto por el tango, la proliferación de bandas de rock, la invención del dulce de leche o el nacimiento de Gardel. Pero también compartimos la parte más oscura de nuestra historia: ambos países formaron parte del Plan Cóndor, que durante la década del ’70 desplegó la acción articulada de las dictaduras militares en todo el continente. Con este régimen vino la detención, desaparición, tortura y muerte de miles de personas a ambos lados del charco. Algo de esto indaga 1975, la obra de la dramaturga uruguaya Sandra Massera que puede verse los domingos a las 18 hs. en el Teatro La Comedia (Rodríguez Peña 1062).


1975 es un unipersonal que se gestó en el taller de dramaturgia a cargo de Mauricio Kartún, y fue creado para formar parte del ciclo Teatro X la Identidad bajo otro título (Muñeco sin cara). La sala 3 del Teatro La Comedia parece ser el espacio perfecto para albergar la producción de la uruguaya Sandra Massera. Al ingresar en esa habitación amplia, lúgubre, toda revestida en madera, custodiada por la araña gigante que cuelga del techo y decorada con un enorme piano de cola en uno de sus rincones, el espectador ya accede a buena parte del clima de esta obra.

La muerte genera un dolor profundo, pero al menos otorga la posibilidad de un cierre: hay un cuerpo para enterrar, alguien a quien despedir, una tumba sobre la cual llorar. La desaparición es incertidumbre, ausencia, y también esperanza perpetua.

La actriz Silvia Franc es quien interpreta a Teresa, una mujer madura que después de mucho tiempo regresa a su casa de infancia y se reencuentra con una multitud de recuerdos. El primer destello que emerge de las profundidades de esas cajas repletas de papeles que sus manos revuelven compulsivamente es Alberto, su hermano desaparecido durante la dictadura militar (que en Uruguay se sitúa entre 1973 y 1985).


1975


Entre cajitas corroídas por el tiempo, papeles amarillentos y muebles llenos de polvo, Teresa rescata su viejo cuaderno de geografía devenido diario íntimo en sus últimas páginas. La mujer lee las anotaciones y revive su pasado. El diario comienza en 1975 y llega hasta 1990 con registros cada vez más esporádicos. El relato dramático, sin embargo, atinadamente se organiza al revés. La protagonista traza el camino inverso y parte de la pregunta de su hijo Matías acerca del “tío Alberto” hasta llegar a su propia infancia; de algún modo intentará responder esa pregunta retrocediendo en el curso del tiempo, con ayuda de las memorias garabateadas en su cuaderno.

Vuelos de la muerte, hombres sin cara, cuerpos anónimos sobre la mansedumbre de las costas uruguayas.

Entre esas páginas se oculta una vida, una pena, una pérdida, un punto sin retorno, una herida sin cerrar. ¿Cómo se resuelve -si acaso esto es posible- la desaparición de un ser querido? La muerte genera un dolor profundo, pero al menos otorga la posibilidad de un cierre: hay un cuerpo para enterrar, alguien a quien despedir, una tumba sobre la cual llorar. La desaparición es incertidumbre, ausencia, y también esperanza perpetua. Teresa misma, después de cuarenta años, sueña con reencontrar a su hermano o se entusiasma ante cada rumor de los amigos que aseguran haberlo visto por Europa.

El texto de Massera es exquisito, contundente, de una intensidad poética necesaria para abordar temas tan ásperos. La interpretación de Franc es muy buena y la transición desde la madurez hasta la adolescencia está bien lograda (sobre todo teniendo en cuenta la duración del material); su versión juvenil ciertamente supera a la Teresa madura dubitativa y perturbada. Esa frescura aniñada nos permite comprender cabalmente las facetas más terribles de los crímenes de lesa humanidad cometidos durante aquellos años a partir de un contraste crudo. Vuelos de la muerte, hombres sin cara, cuerpos anónimos sobre la mansedumbre de las costas uruguayas. Su historia; la nuestra.

1975 recupera la peor parte de nuestra(s) historia(s) bajo la imperiosa necesidad de seguir pensándola y reflexionando sobre ella, para que no se repita nunca más. Sin embargo, esta última sentencia resulta terroríficamente paradójica si se considera que hoy, en pleno 2017, hay en Argentina un desaparecido en democracia.


PREMIOS: 2015 PREMIO FLORENCIO de la Crítica a mejor texto de autor nacional//Mención CONVOCATORIA “SOLOS EN EL ESCENARIO” Escenario III del Centro Cultural de España en Montevideo-3-4-y 5 Marzo 2017 elegida para ser representada en el Ciclo Ellas en la Delmira-Teatro Solís de Montevideo (Uruguay)//Trabajos académicos en Congresos Internacionales en Uruguay e Italia. 

Funciones: Domingos a las 18 hs. en Teatro La Comedia (Rodríguez Peña 1062)
Localidades: Alternativa Teatral, Plateanet o boletería del teatro ($250)

FICHA ARTÍSTICO-TÉCNICA

Autoría: Sandra Massera
Actúan: Silvia Franc
Vestuario: Pablo Graziano
Escenografía: Pablo Graziano
Diseño de luces: Pablo Graziano
Asistencia de dirección: Agustina Silvestrini
Prensa: Daniel Franco, Paula Simkin
Dirección: Elba Degrossi

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR