El reclamo estudiantil en los medios: el discurso de la subestimación de la juventud

por Lucía De Dominicis

Durante la tarde de ayer se confirmó que la mayoría de los centros de estudiantes porteños que habían tomado las escuelas decidieron levantar la medida de fuerza, manteniendo en pie su reclamo: piden prorrogar la aplicación de las reformas estudiantiles por un año para debatir las medidas en un Congreso Pedagógico que contemple la perspectiva de los estudiantes. A lo largo de todo el conflicto, los medios de comunicación construyeron un discurso alrededor del reclamo estudiantil que situó a los alumnos como incapaces de discutir el futuro de la educación pública.



Los estudiantes están politizados.  Se vienen las elecciones. No quieren estudiar. No respetan las reglas. Son criminales. Tienen actitudes dictatoriales. Los partidos políticos los manejan. No saben lo que quieren. Los medios de comunicación han tenido el tema de las tomas de los colegios porteños en el centro de la escena durante el último mes, construyendo un discurso particular alrededor de los protagonistas de las tomas. Más allá de las válidas opiniones a favor o en contra de la medida de fuerza, el reclamo estudiantil fue constantemente reducido a un capricho juvenil en el discurso mediático.

Los medios de comunicación han tenido el tema de las tomas de los colegios porteños en el centro de la escena durante el último mes, construyendo un discurso particular alrededor de los protagonistas de las tomas.

El reclamo que los estudiantes mantienen desde hace más de un mes se centra en un paquete de reformas que se aplicarán a partir del año próximo en el programa de estudios de la escuela secundaria porteña, conocidas como “Secundaria del Futuro”. La principal modificación se da durante el último año de formación, donde el nuevo sistema propone la realización de prácticas profesionales que ocupan la mitad del tiempo de clases, reduciendo el contenido y las instancias de evaluación a favor de horas de trabajo. El mayor rechazo de los estudiantes se basa en la idea de aportar mano de obra gratuita a empresas privadas, profundizando el escenario de precarización laboral para los jóvenes de la ciudad.

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Los estudiantes no buscan ser protagonistas de la reforma, sino ser escuchados y tenidos en cuenta. Aunque tuvieron protagonismo mediático en muchas entrevistas televisadas, la mayoría de los líderes de opinión intentaron desmerecer el reclamo al enmarcarlo como “politizado”. La participación política de los alumnos es planteada como una característica negativa, aunque el reclamo estudiantil no tiene relación directa con el contexto electoral. Los centros de estudiantes exigen que la reforma se postergue por un año, para poder ser debatida durante el 2018 entre profesionales de la educación, representantes del gobierno y estudiantes porteños, que puedan aportar sus experiencias y expectativas para el futuro de la educación.

Aunque tuvieron protagonismo mediático en muchas entrevistas televisadas, la mayoría de los líderes de opinión intentaron desmerecer el reclamo al enmarcarlo como “politizado”.

La poca información recibida por el cuerpo estudiantil a través de una presentación descargable de la página del ministerio de Educación inquietó a alumnos y profesores por estar aprobada y lista para aplicarse el año próximo. Aunque los estudiantes que ahora realizaron las medidas de fuerza no serán alcanzados por las reformas, el futuro de la escuela secundaria no deja de preocuparlos luego del egreso. El discurso mediático enfatizó que los estudiantes deberían respetar las reglas y no oponerse a ellas ni intentar cambiarlas.

Luego de una reunión insatisfactoria con la ministra de Educación de la ciudad de Buenos Aires, los estudiantes esperan apuestan a que el fin de las tomas promueva un mayor diálogo con las autoridades en la resolución del conflicto. Una escuela secundaria que prepare a los estudiantes para un futuro inclusivo, no cerrado a la administración privada y precarizada, con contenidos que les permitan encontrar su lugar en el mercado educacional y laboral.



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