Brutal en su simplicidad: el gran Felisberto Hernández Ilustrado

por Gustavo Yuste

En una edición conjunta, Milena Caserola y la flamante editorial La Libre lanzaron Felisberto Hernández Ilustrado, un libro objeto que trae al siglo XXI una de las letras más sueltas, irónicas y particulares del siglo XX. Con ilustraciones de Diego Bonilla que dialogan y crean nuevos sentidos con los textos “brutales en su simplicidad” del escritor y pianista uruguayo que influenció a una gran cantidad de autores argentinos, este libro se muestra indispensable para cualquier biblioteca que se aprecie como tal. 


Sobre el autor

felisberto-hernandez-512Felisberto Hernández nació en Montevideo, Uruguay, en 1902 y falleció en la misma ciudad en 1964. Fue un compositor, pianista y escritor que mostró un estilo propio que rompía con ciertos esquematismos de la época, desplegando un humor inteligente y una ironía pocas veces vista. Usando su propia vida como materia prima, Hernández no solo creaba textos de gran calidad literaria, sino que mantenía un fluido diálogo con el lector a través de sus reflexiones. Diversos escritores del continente, entre ellos los participantes del boom latinoamericano, lo nombran entre sus referentes.

Sobre el ilustrador


15494021_1291853004208874_386055935_nDiego Bonilla
nació en Montevideo en 1980. Tras acercarse al arte gráfico a través del dibujo, comenzó su carrera en el año 2001 estudiando con el profesor y artista plástico Roberto Cadenas. En el año 2014 finalizó su carrera de Licenciado en Artes Plásticas y Visuales en la Escuela Nacional de Bellas Artes, de la Universidad de la República, Montevideo, Uruguay,  e incorporó investigaciones sobre pintura mural a su trabajo como parte de su interés por el arte urbano.


Brutal en su simplicidad

Tras una edición en conjunto entre las editoriales independientes Milena Caserola y La Libre, flamante sello editorial que se desprende de la conocida librería ubicada en San Telmo, sale a la luz Felisberto Hernández Ilustrado, un libro que retoma una de las voces más personales y potentes de la literatura latinoamericana, sobre todo dentro de lo que es la zona del Río de la Plata, quien sirviera de influencia a escritores de toda la región.

(Leer nota relacionada: Editoriales Independientes #15 – Milena Caserola: “No es inocente editar un libro”)

Felisberto Hernández Ilustrado recoge una carpeta de manuscritos inéditos (y algunos ya editados) hallados en una carpeta en la facultad de Humanidades en Uruguay. Tal como señala Daniel Mella en el texto introductorio al libro, “en la tapa de la carpeta estaba, por supuesto, su nombre y su apellido, aunque bien podría haber figurado únicamente su nombre, que es el mote con el siempre habremos de recordarlo, igual que a Macedonio del otro lado del charco”. La voz particular de Felisberto entra en escena nuevamente en el siglo XXI para demostrar que la ironía y el sarcasmo no son solo fruto de la era hiperconectada que transitamos en la actualidad.

Felisberto Hernández Ilustrado recoge una carpeta de manuscritos inéditos (y algunos ya editados) hallados en una carpeta en la facultad de Humanidades en Uruguay y la voz particular de Felisberto entra en escena nuevamente en el siglo XXI para demostrar que la ironía y el sarcasmo no son solo fruto de la era hiperconectada que transitamos en la actualidad.


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Con pequeños bloques narrativos que coquetean con distintos géneros, entre los que se pueden destacar los diarios personales, prosas poéticas, anotaciones para futuras obras, Felisberto expone en este libro su fuerza literaria a través de su estilo simple, directo, sin necesidad de dar grandes rodeos para decir lo que quería sin descuidar su potencia. Puede leerse, por ejemplo: “Llegué a un lugar donde había una laguna. / Me parecía absurdo que sufriendo yo tanto hubiera una laguna tan quieta”. 

La amplitud de registros y estilos que puede mostrar Felisberto en este libro viene siempre acompañada de su impronta personal que lo vuelve absolutamente reconocible en las primeras líneas y que abrió un camino que muchos otros escritores latinoamericanos siguieron en la región. En ese sentido, Felisberto Hernández Ilustrado es una clara muestra del humor sin miramientos que el escritor y pianista uruguayo era capaz de tener, demostrando una mirada aguda sobre lo que lo rodeaba e incluso sobre sus propios colegas escritores, desacralizando la literatura sin dejar de tomarla como algo extremadamente serio al mismo tiempo.

Con pequeños bloques narrativos que coquetean con distintos géneros, entre los que se pueden destacar los diarios personales, prosas poéticas, anotaciones para futuras obras, Felisberto muestra en este libro su fuerza literaria a través de su estilo simple, directo, sin necesidad de dar grandes rodeos para decir lo que quería sin descuidar su potencia.

En esa dirección, podemos citar el siguiente fragmento: “El que lee la obra en crítico está expuesto a tan mala digestión espiritual como los críticos. El receptivo de buena digestión, algunas cosas las asimila y las que desasimila no le hacen daño. El crítico detiene las cosas que debería desasimilar y, claro, le envenenan la sangre”.  Si fuéramos totales ignorantes de Felisberto y desconociéramos cuál fue su tiempo y lugar en la historia, tranquilamente podríamos pensar que este fragmento describe aspectos de la escena literaria argentina, o al menos porteña.

Ahora bien, para que Felisberto Hernández Ilustrado tenga ese nombre, cabe destacar el meticuloso trabajo que realizó Diego Bonilla, artista uruguayo contemporáneo, quien junto a la labor de edición de ambas editoriales argentinas , dieron como resultado un libro objeto que reúne dos características de la obra de Felisberto: la meticulosidad y lo lúdica. Esta edición trabajada y cuidada hasta el más mínimo detalle se presenta fresca y accesible para cualquiera, como los textos de su interior. Además, Bonilla le agrega el plus de sus ilustraciones que no solo recrea y dialoga con lo escrito, sino que abre nuevos sentidos para cautivar al lector.


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Como se suele decir de los escritores fallecidos, seguramente quienes trataron con Felisberto deben extrañarlo. Sin embargo, sus lectores tenemos la tranquilidad de que su obra cuenta con una vitalidad increíble en los tiempos actuales y que Felisberto Hernández Ilustrado no hace más que comprobarlo con estos manuscritos rescatados del olvido y que vienen a dialogar con un presente muy distinto a su época de producción para demostrarle que algunas cosas, en realidad, no cambiaron tanto. Por ejemplo: escribir de manera simple y brutal al mismo tiempo.

Cierra esta nota Felisberto: “En una tragedia vivida de verdad, no se detiene tan fácilmente la inercia de los sentimientos; y a veces no se detiene nunca”. 

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1 Comentario

El día que Felisberto Hernández se enamoró de una espía rusa: el romance con África de las Heras 9 enero, 2018 - 00:21

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